Dada la insoportable reiteración de problemas técnicos que impiden el acceso a esta página he emigrado a disgresiones.blogia.com.
Un abrazo.
Dis
Toda la europa neolítica, a juzgar por los artefactos y mitos sobrevivientes, poseía un sistema de ideas religiosas notablemente homogéneo, basado en la adoración de la diosa Madre de muchos títulos, que era también conocida en Siria y Libia.
La Europa antigua no tenía dioses. A la gran Diosa se la consideraba inmortal, inmutable y omnipotente; y en el pensamiento religioso no se había introducido aún el concepto de paternidad. Tenía amantes, pero por puro placer, y no para proporcionar un padre a sus hijos.
Robert Graves, Los Mitos Griegos Vol I, pps. 14 y 15. Alianza Editorial, Madrid 1988.
Hace un tiempo, tras los orgasmos, sentía siempre una soñolencia irresistible. Hacía esfuerzos tremendos por disimularla y no caer dormido, para no decepcionar a mis eventuales compañeras de cama. Unas porque tenían tendencia a las confesiones intimás y otras porque su piel reclama a gritos una tanda de caricias postcoitales, el caso es que nunca ha sido buen momento ese para abandonarse a viajes oníricos.
Atribuí mucho tiempo esta sonñolencia al ritmo vertiginoso en el que se desarrollaba mi vida, compaginando trabajo, estudios, actividad política y una nutrida vida amorosa. y aún sigo pensando que mucho de ello había en esta tendencia a dormir cuando echaba un polvo. Sin embargo, cuando reflexionaba sobre el fenómeno en si, me daba cuenta de que en realidad no se trataba de algo que ocurriese al terminar de follar, sino que el principio de la enajenación había comenzado durante la excitación previa, haciéndose más o menos patente en el momento de la penetración y alcanzando su cima con el orgasmo. Lo que yo vivía como somnolencia no era más que la pura respuesta física a un estado previo de iluminación mental íntimamente relacionado con la actividad coital.
A este estado de iluminación me conducía posiblemente esa mezcla de cóctel químico hormonal que segregaban mis testículos y las placentera estimulación de mi polla por el abrazo calido del coño de mis compañeras. Controviniendo mis tendencias pesonales, decidí hacer una concesión a la espiritualidad y trascender de las sensaciones de placer puramente corpóreas para concentrarme en el contenido de las revelaciones que presentía en el fondo de esos trances eróticos.
Para mi sorpresa, reconozco que soy una pesonal fundamentalmente racional y materialista, tuve que aceptar que las alucinaciones tenían un contenido recurrente y un mensaje nítido y conciso que durante tiempo me he resistido a compartir, excepto con mujeres con la que tengo la suficiente intimidad para que no me tomen por loco.
Debo reconocer que el mensaje ha ido creciendo en mi interior, erosionando ese profundo convencimiento materialista hasta hacerme profesar una profunda religiosidad que ha llegado a superar cualquier punto de duda en esta fe. En este estado me veo llamado a anunciaros esta buena nueva, convencido de que compartirla conseguirá en el mejor de los casos, aliviar en parte, los sufimientos humanos.
El heptálogo de la fe que me fue transmitido es el siguiente:
1. Existe una única naturaleza divina y esta es sin duda femenina.
2. Esta naturaleza divina no es ajena a la materia, antes bien, toda la materia se haya íntimamente impregnada de ella.
3. La expresión de la naturaleza divina, aunque compartida por toda la materia, alcanza su mayor grado de perfección en la vida animada y su más sublime manifestación en el cuerpo de las personas.
4. Los sentidos son las ventanas del cuerpo individual que nos conectan directamente con la naturaleza divina del universo que nos rodea.
5. Los sacramentos de nuestra fe son cuatro: las miradas comprensivas, las palabras dulces, las caricias amables y el sexo placentero. La manifestación máxima de adoración divina es la unión íntima de los cuerpos.
6. Los mandamientos de la nueva fe se resumen en dos: buscad y compartid la belleza como si la vida os fuera en ello y procuraos mutuamente placer en todos los actos. No hay otro cielo que el que sepais disfrutar mientras esteis vivos.
7. No olvideis nunca que ésta no es la única religión y que posiblemente ni siquiera sea la verdadera.
Se que es peligroso
aventurarse a acariciarte
y por eso dudo, justo
cuando mis dedos están a punto
de tocarte,
(dicen que tienes un tacto divino
que quien lo toca se queda con él)
Aun así
me he lanzado temerario
(y lujurioso)
a pasear mis dedos
sin mesura
a sabiendas de que en la oscuridad
el naufragio puede llegar
sin previo aviso.
No soy valiente,
y ciertamente me amedrenta
la tempestad desatada
y el salvaje
oleje que agita tu cuerpo.
Pero la promesa de un mas allá luminoso
compensa la perturbación
de perderme definitivamente
en las húmedas profundidades
de tu oceano.
Sueño con despertar
sintiendo el calor solar de tu piel
mientras mi patera
penetra suavemente
en el ansiado refugio de tu bahia.
No te sorprenderá
que acuda a ti
una y otra vez.
No puedo resistirme
al efecto llamada de tu cuerpo.
S es rubia,
lleva el cabello suelto
que se derrama en cascada lisa
por su espalda
donde su piel
deja ver las ondulaciones suaves
que forman sus vertebras
y que a mi tanto me gusta
recorrer con mis dedos.
S da luz a mis ojos oscuros
a veces con
una sonrisa que me hace
encoger el ánimo
y sentir que se me inflama el corazón
contándome sin palabras,
sin engaños, ni duda posible
que es feliz
cuando está a mi lado.
A S le gusta
acariciar mi cuello
y atraer mis labios hacia los suyos,
nublando mi vista con el torbellino
dorado de su pelo
y mi razón,
con la tibia humedad
de su lengua.
S tiene el poder
de transmutar el frio en calor,
de adelantar la primavera en pleno invierno
envolviéndome con su halo
de mujer, de hembra
que enerva mis sentidos.
Hay momentos en los que S
es la entrega absoluta,
se vuelve de espaldas
y me ofrece sin condiciones
todos sus agujeros
para mis viajes sin retorno
al interior de su cuerpo.
S entonces sonrie maliciosa,
introduce su brazo
entre las piernas,
agarra firmemente mis huevos
y tirando hacia adelante
y hacia atrás
me hace ver que ella es la dueña
de mi polla,
y no soy más que un afortunado instrumento
de placer a su servicio.
(y ya de paso, un pequeño homenaje a José Martí)
Me gusta hilar para ti
con mi pelo un camisón
de terciopelo que te cubra
la piel de caricias.
Me gusta soldar tus labios a los míos
y aprender a respirar sin aire
para compartir contigo pequeñas muertes
abisales.
Me gusta enmarañar tu mente
con mi desatinado discurso
para que enloquezcas igual que lo estoy yo
de amor.
Me gusta barajar las horas
para difuminar los días,
confundir los meses
y evitar que sientas el paso del tiempo
cuando estoy contigo.
Me gusta estar aferrado
a tu cuerpo por tus tentáculos
mientras sorbes mi sangre y devoras mi corazón.
Me gusta zambullirme bajo tu falda
y deslizarme por tu espalda
desgastándome sobre tu piel
como un pastilla de jabón.
Me gusta convertirme en la madera de tu cama
para no quedarme sin saber
como son tus sueños, ni una sóla vez.
Me gusta arder en tus dedos
mientras tu boca me aspira
y descomponerme en volutas de humo
con tal de ver de cerca el brillo de tus ojos.
Me gusta, sobre todo, ser arrastrado
al oscuro interior de tu caverna
y morir ahogado por el impetu
de las bravas aguas de tu torrente.
(Gracias a JM Cano, por sus metáforas)
I solo me busca cuando está muy caliente,
cuando no, puede ser una buena amiga
pero la tengo que buscar yo.
Me encanta su conversación,
es ocurrente,
cariñosa,
a veces dura,
a veces incluso desagradable.
Cuando me llamó
no me tuve que esforzar para saber lo que quería.
Solo dijo
¿quedamos?
y quedamos.
I no admite demoras,
cuando nos vemos todo en ella es lujuria.
Se desnuda como una bailarina de striptease
y se afana en quitarme los pantalones
y mordisquear mi polla
por encima de mis calzoncillos.
Le encanta sentir como se hincha
mientras refriega su húmedo coño contra mi rodilla.
Intento comerme su coño
pero me detiene y me dice
que no, que todavía tiene un poco de regla
pero que no puede más
que quiere que la folle.
Se la meto lentamente
sintiendo como su orificio vaginal
se abre
con cierta resistencia
por la falta de caricias previas.
Me gusta esta sensación
de sentir la resistencia de su vagina
mientras hundo mi polla en su cuerpo
y sentir como se contrae ligeramente de dolor
y al mismo tiempo
me empuja con sus manos hacia adentro.
Entonces me dejo llevar,
a I le gusta marcar el ritmo,
sólo soy un instrumento entre sus brazos,
un consolador de cuerpo entero
que I se saca y se mete a placer
hasta llegar a un orgasmo salvaje.
Sentirme un objeto sexual
que maneja a su antojo
me erotiza
de tal modo que me corro al instante.
Me gusta mirar a I
mientras se relaja,
con su mirada perdida en el infinito
y como se vuelve de pronto
volviendo de otro mundo
con una dulzura inédita
y me dice mirándome a la cara
¿Ha estado bien, verdad?
memento homo,
quia pulvus est,
et in pulverem reverteris
Polvo somos,
y si ese es nuestro sino,
no debemos renegar
cobardemente,
refugiándonos en la apatía,
consolándonos con la tristeza
y recofortándonos con la moral pacata
de beatos y beatas.
Se valiente y lánzate a volar,
sácale partido a esta levedad
del ser insoportable,
ejerciendo con entusiasmo
la coherencia vital,
de entregarte sin reservas,
con generosidad
y una sonrisa amplia.
Dia a día,
polvo a polvo
beso a beso.
Menos tu cuerpo,
todo es confuso.
Menos tus pechos,
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tus espalda,
todo es oculto.
Menos tu culo,
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu coño,
todo es oscuro.
Menos tu coño
claro y profundo.
(Homenaje a tu cuerpo desde un poema de Miguel Hernández)
Tu: Déjame con mis manos
inmovilizarte en la pared...
... Exhalaré mi aliento sobre tu polla.
Abriré paso al aire frío para que circule
entre ella y el calor que desprende mi cuerpo.
yo: ... Hazme pasar del frio alcalor,
engúlleme si quieres,
hazme morir de placer o de deseo,
pero no me niegues
tus brazos, tu pecho y tus entrañas.
Ese dolor no puedo soportarlo.
Tu: Siento hondamente el dolor que te procuro,
¡pero es tan duradero el placer que obtengo...!
...Sólo un comedido movimiento interior
nos tiene incandescentes.
yo: Ataré tu pelo con mi pelo
para impedir que tu boca
se aleje de mi cuello...
... Podras escuchar el latir de mi sangre
sin que te hagan falta los oidos.
Tu: ... Te tengo hundido tan efímeramente,
que me contoneo para absorberte, retenerte, atraerte.
¡Qué anhelo insaciable que me hace caer
derrumbada a tus pies, y lamer tus dedos
como si en ello me fuese la vida!
yo: Me gustaría apretar tus nalgas contra mi...
... quedar atrapado dentro de ti con una embestida definitiva
como el clavo en el leño,
a golpe de martillo.
Tu: No pude evitar desear abrirme más y más,
porque dilatas todos mis vanos.
... soy la bandera que ondea enarbolada en tu polla.
y gimo infinitamente.
yo: ... oirte gritar pidiéndome que pare y que no pare
al mismo tiempo
... y perderme en el laberito de tu hendidura
y hundirme en tu gruta profunda
Tu: Eres tú, quien por mi flujo sanguíneo
te repartes por mi cuerpo...
... Tú, quien bañas mis orillas.
Tú, que te acojo temblorosa de deseo y placer.
yo: ... el sabor mezcla de dulce y salado.
y el olor de yodo y almizcle que
desprendías me embriagaba
y me anardecía hasta volverme loco...
Tu: Tu boca, tus labios. Tus labios secándome,
tu lengua robándome el salitre y el almizcle.
... Mi sudor, la respiración, no hay habla.
Hay fluídos, fricciones, chasquidos,
rítmicas contracciones y flujo rojizo
en las sábanas entre mis muslos
yo: ¡Hazme sitio y acógeme mullida
mi vida
que no hay nada que me haga más feliz
que encontrar refugio en tu vagina
y sentir tu interior cálido y húmedo
como una segunda piel
sobre mi polla!
I y yo hemos comido juntos y tomado una copa, y visto el calor que hacía no hemos a echarnos una siesta. Pero I no tiene ganas de dormir todavía
I: ¿quieres que te cante?
Dis: No, pero si no hay mas remedio...
(I empienza a cantar con voz afectadamente emocionada)
"Como yo te amo,como yo te amo,
olvídate,
nadie te amará, nadie te amará...
(se interrumpe)
I: ¿que pasa, no te gusta como canto?
Dis: no
I: Pues a ella si le gusta
(señalándome la polla, que presenta una incipiente erección)
Dis: Será que como tiene forma de micrófono
I: Pues entonces le canto a ella
(la agarra a modo de micrófono y entre chupadita y chupadita le va cantando)
¡hermosa, te lo digo a la cará, te lo digo a la cara!
(termina de quitarse las bragas y se introduce la polla, subiéndose a horcajadas sobre mi y empieza a moverse ritmicamente)
I: y tu quita esa cara de satisfacción, que esto no va contigo, esto es solo entre ella y yo.